Cuidado con las procesionarias

Las procesionarias son unas orugas muy peligrosas para nuestros perros, ya que estos no
pueden evitar la tentación de investigar y acercarse a lo desconocido. Su nombre en latín
es Thaumetopoea pityocampa y debemos tener cuidado con ella en la primavera, época en la
que las larvas salen de sus bolsas y desfilan en procesión hasta su nuevo escondrijo.
No solamente son venenosas para los perros, también puede provocarnos a nosotros
problemas urticantes y alérgicos.

Las orugas procesionarias poseen una enorme cantidad de pelos urticantes que recubren todo
su cuerpo. Al sentirse amenazadas liberan parte de estos pelos que pueden llegar hacia el
animal simplemente con el aire.
El contacto directo presenta efectos mucho más graves y con consecuencias que pueden llegar
a ser fatales para nuestro perro. El efecto urticante es muy poderoso y se debe tratar de forma
inmediata.

Síntomas del contacto con la oruga procesionaria
Debemos estar atentos durante los paseos que tengamos con nuestro perro, especialmente
por el bosque. Podemos detectar algunos síntomas que nos avisan que nuestro perro puede
haber tenido algún tipo de contacto con estos insectos. Estos son síntomas como la
hipersalivación, reacción alérgica, hinchazón, lengua inflamada, roja o amoratada, ampollas y
úlceras.
Estas son algunas de las señales que pueden advertirnos del contacto con la oruga
procesionara. Algunos son más graves que otros pero lo cierto es que el contacto directo
puede ser realmente grave y fatal para un perro, sea cual sea su tamaño.

Tratamiento de los síntomas provocados por la oruga procesionaria
Además de violentas reacciones de la piel, el veneno de la oruga puede llegar a provocar
necrosis en la lengua o en otras partes del cuerpo.
Además, si nuestro perro se come a la oruga puede llegar a sufrir problemas muy graves que le
lleven a la muerte. El tratamiento dependerá directamente de la reacción de la oruga en el
perro, por ello es necesario un diagnóstico realizado por un veterinario para proceder con el
tratamiento más adecuado lo antes posible.
Por ello si tiene la más mínima sospecha que tu perro ha entrado en contacto con la oruga
procesionaria no dude en  acudir de inmediato a un profesional veterinario que tengas más
cerca para evitar un problema grave.

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